Querer al hombre que todo el mundo odia. Hacer que la piedra puntiaguada, aquella con la que todos tropiezan en la playa y se cortan, aquella que sus palabras son duras y afiladas, como sus cantos,aquella la cual nadie coje para jugar con ella. Siendo esa piedra, no te das cuenta que en la playa tambien hay mar , siempre lo tubiste ahí y nunca lo lograste ver. Desde siglos atras el mar lleva erosionando la piedra, haciendo que sus asperos , duros y afilados bordes se convierta en una superficie circular, lisa y brillante, que alfin y al cabo es lo que toda piedra desea, ser acariciada por el mar y brillar con el. Rozar con ella a cada subida de marea y disfrutar de su bajada viendo el atardecer, aunque elementos contrarios (tierra y agua) se complementan, quizas ahí resida su magia.
Erode me.

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